Principio, medio, fin
La obra más ambiciosa e íntima de Valeria Luiselli.
«Llevaba un rato buscando algo así como un nuevo comienzo. Injusto o extraño, quizás, pedirle eso al tiempo: la posibilidad de empezar, de empezar de nuevo. Lo único que tenía que hacer, o eso creía entonces, era responder a una pregunta: ¿cómo lo reinvento todo?»
Esta historia comienza el día en que una madre y su hija adolescente llegan a Sicilia, durante un verano de vientos impredecibles, repentinas tormentas y volcanes que amenazan con entrar en erupción. La madre acaba de dejar atrás un divorcio difícil y sabe que es hora de encontrarle un nuevo inicio a su vida. Por ahora el plan es: equipaje ligero —una maleta gris y una verde— y no dejar de moverse hasta que cada cosa por fin caiga en su lugar.
A medida que pasan los días en la isla, crece la curiosidad de la hija por la historia de la Nanna, su bisabuela, que trabajó como excavadora en un yacimiento arqueológico antes de emigrar a las Américas. De los paseos, las lecturas y las conversaciones entre madre e hija surge la pregunta esencial que late en el interior de esta novela: ¿cómo reimaginamos la vida de otro modo?
En Principio, medio, fin, la esperadísima nueva obra de Valeria Luiselli, las protagonistas excavan también en el tiempo en busca de una respuesta, y en su camino hacia los orígenes familiares, míticos y geológicos vislumbran un futuro posible que conecta a nietas y abuelas, mitos y piedras, escritura y memoria. Cálida, centelleante y poética, esta novela es una declaración de amor a la imaginación, esa fuerza luminosa capaz de darle sentido a nuestro paso fugaz por el mundo.
«Asombrosa, genial, conmovedora. ¿Pero qué es esta maravilla? Estamos ante una novela innovadora de verdad. Y nada extraño sería que, en cuanto se publique, se convierta en un clásico instantáneo.» Enrique Vila-Mata
«Este libro es un animal del futuro con cinco corazones latiendo a la vez —hija, madre, abuela, bisabuela y lector—: cada vez que un corazón se acelera, toca a todos los demás. Luiselli en su estado más sincero y audaz.» Samantha Schweblin